«Macri convirtió a Tandanor en la trituradora de la industria naval»

Redacción Canal Abierto | Hace poco más de un año, Mauricio Macri parafraseó a alguien que dijo que “al Astillero Río Santiago habría que dinamitarlo”, como adorno para una campaña oficial de desprestigio sostenida hacia los trabajadores de la fábrica de barcos de Ensenada. Distintos sectores de la industria naval y portuaria articulan desde 2016 acciones y reclamos contra el vaciamiento, la falta de tareas y de presupuesto, los despidos y el ajuste sobre el sector impuesto por la gestión Cambiemos.

Hoy, el Presidente utilizó a Tandanor, con la excusa de la botadura de un nuevo buque, para insistir en echarle la culpa a la fórmula opositora de la debacle final de su plan económico en caída, y para justificar los anuncios de Lacunza que suponen, según especialistas, un virtual default.

Lo cierto es que Tandanor fue una más de las industrias nacionales que sufrieron el peso de las políticas económicas macristas. En diálogo con Canal Abierto, Horacio Tettamanti, ex Subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación, contó la desidia actual hacia este complejo naval y la concesión de los puertos que Macri habilitó a otros países.

¿Por qué cree que Macri decidió anunciar medidas económicas desde este lugar, teniendo en cuenta el desmantelamiento que sufrió en su gestión?

-Es una estafa, una puesta en escena más del Presidente. Tandanor se convirtió en una especie de trituradora de la industria naval porque fue construido en los 80 para elevar buques de 14 mil toneladas para captar mercado internacional.

Ahí colocaron a un ex oficial de marina, Jorge Arosa, que ha destruido y perdido todos los mercados de buques para los que Tandanor fue realmente construido. Ahora se dedica a recibir subsidios del Estado y competir con la industria naval privada de Argentina, que está ubicada en la Patagonia.

¿El cambio productivo se produjo en este gobierno? ¿O ya venía de antes?

-Antes se puso en marcha en una lógica de colaboración. Tandanor fue históricamente un astillero del Estado que tenía como objetivo ser la locomotora de la industria naval argentina, poder recibir y hacer reparaciones donde la industria naval no tenía infraestructura. Derramaba trabajo a los sectores periféricos. Era una especie de elemento catalizador del desarrollo industrial.

Estos últimos cuatro años lo agarraron Macri y Arosa con su idea del mercado. Entonces se dedican a competir con los subsidios del Estado, y al fracasar, porque no tienen ningún tipo de capacidad técnica o comercial porque ha destruido toda la estructura, echando ingenieros, reduciendo planteles de trabajadores, se dedica a pescar en la pecera.

¿Qué significa esto de pescar en la pecera?

-El mercado de los barcos pequeños, como se los que se ven en la foto con Macri, de mil toneladas de peso son barcos que históricamente fueron el soporte de la industria naval privada de la Patagonia. La industria privada si tiene una capacidad de 1000 toneladas, lo que no tiene es una de 14 mil.

La capacidad instalada en Argentina llega a las 5 mil toneladas. Arriba de este peso, Tandanor, que sí tiene 14 mil, captaba trabajos internacionales, generaba divisas y multiplicaba el trabajo. Ahora, al perder todo ese tipo de trabajo, se dedica a reparar barcos pequeños, con lo cual están fundiendo y cerrando todos los astilleros de la Patagonia y Macri se da el lujo de decir que tiene costos más baratos, pero es una estafa, una mentira.

¿Qué pasa con este barco en particular?

-Este barco es un negociado, para trasladar subsidios a alguien para hacerlo por debajo de los costos. No tiene ningún significado. Es una distorsión de los mercados, sin costos, sin rentabilidades, sin inversión. Y hay algo muy grave con el mantenimiento del elevador que está totalmente abandonado, prácticamente en estado de ruina, con lo cual la vida útil que le queda es muy pequeña.

Lo que están haciendo es un dumping de infraestructura. No tiene significado, es sólo una puesta en escena. Utilizan la estructura que queda en pie de Tandanor para uso privado a menor costo, compitiendo directamente con los astilleros de la Patagonia cuando lo que realmente se necesita es generar empleo y presencia argentina.

Es algo inconcebible lo que están haciendo, están destruyendo la industria naval de la Patagonia para concentrar y traer barcos que operen en la región con precio de subsidio para que puedan navegar mil millas y venir a la Capital Federal a repararse. Y después dicen que están en contra de la centralización de Buenos Aires.

Usted fue funcionario de otra gestión. ¿Piensa que se podría llegar a hacer para reactivar el sector? ¿Es posible?

-La industria naval no es un elemento aislado. Constituye un elemento que yo denomino complejo marítimo y fluvial, que está compuesto por las vías navegables, los puertos, la marina mercante y la milicia naval. Si no hay un reformulamiento estratégico del conjunto sistémico, no se va a poder resolver ni la industria naval ni la marina mercante. Es una reconceptualización de la soberanía del río, la recuperación de la renta nacional en los puertos argentinos.

Macri lo que hizo fue ceder la soberanía del Río de la Plata a Uruguay cuando le dio vía libre al canal de Montevideo. Si la Argentina no recupera su soberanía y el control del Paraná, de su Río de la Plata, si no reconstituye su flota de bandera, tanto fluvial como marítima, la industria naval no tiene sentido. Esta es una deuda que viene arrastrándose desde las nefastas modificaciones de los 90, el decreto 817 y el 1772.

Si bien yo fui funcionario del gobierno anterior, también hay que decir que fueron muy tibias las reformas que se encararon en esos 12 años.

Entonces ¿es una cuestión estratégica?

La llave estratégica es la constitución de una soberanía logística a través de la profundización del Canal Magdalena. Son US$250 millones que se recuperan en un año. Al ceder la soberanía de sus ríos, la Argentina pierde US$5 mil millones por año. Es una decisión política que constituye a la Argentina como un país soberano, con una soberanía portuaria y constituir al puerto de La Plata como un centro logístico.

Ahora también estamos con el fraude de la concesión del puerto de Buenos Aires, que esperamos que no prospere. Macri está avanzando con la concesión a su socio Nicolás Caputo. Previo a la crisis tenían todo listo para hacerlo. Ahora quieren postergarlo para el 2 de diciembre. No quiero pensar en que concesiones el puerto por 50 años a días de dejar el poder. No creo que lo hagan, pero de ellos se puede esperar cualquier cosa.

¿Qué implicaría esto?

A grandes rasgos, implicaría convertir a la Argentina en un país mediterráneo, convertir al puerto de Buenos Aires -con la mentira de la modernización- en una especie de plazoleta de contenedores alimentadora del puerto de Montevideo, y consolidar todo lo que es el monopolio de transporte en las empresas. Esto va de la mano con los compromisos que tuvo que tomar Macri para que el FMI le diera el préstamo. Cuando lo hicieron, cada país miembro del Fondo –para condicionar su voto positivo- pidió garantías para asegurar sus negocios, como lo hicieron Alemania y Dinamarca con el transporte y los puertos, España con la construcción de barcos, Bélgica y Holanda con los bragados.  Esto no es una publicidad contra las multinacionales, se trata de que la Argentina negocie con un mínimo de dignidad, que llegue a puntos de acuerdo donde la renta de las multinacionales encuentre cierto punto de equilibrio con lo que necesitamos los argentinos que es empleo y trabajo.

 

 

 

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