Revalorizar el Parlasur

La política exterior argentina tiene enormes desafíos. Las democracias latinoamericanas están entre los fuegos del agotamiento del consenso de los pueblos y las naciones con el neoliberalismo y la decidida actividad norteamericana en la región en “el patio trasero”. La polaridad norteamericana resiste al advenimiento de una multipolaridad de países emergentes como China, Rusia, India y bloques que se arman y desarman para ser o no ser parte de las decisiones y las oportunidades.

La integración entre países en un bloque regional es una sucesión de intentos que tiene mucha historia. Como nunca en los últimos 4 años se retrocedió desde un continente en paz y crecimiento con inclusión social, hasta la tendencia actual –que esperamos revertir- de dispersión de objetivos, negociaciones de las partes con terceros países a la baja o anulación de aranceles externos comunes; injerencia externa en asuntos de países hermanos; golpes de Estados como en Bolivia y otros Países con injerencia de potencias extranjeras, entre otros síntomas de descomposición de las institucionalidades supranacionales y en cada uno de los países.

Los desequilibrios políticos que generan la desigualdad social, expresan desigualdades en el acceso a la participación ciudadana y los derechos que conlleva pertenecer. Millones de desechados del sistema, marginados de derechos sociales y políticos, ponen en jaque la estabilidad de débiles democracias sostenidas por una juridicidad apática con las necesidades y sentimientos de los pueblos y violentada por las injerencias de potencias dominantes.

Los temas de la agenda global como acceso a la ciudadanía, hambre, medio ambiente, migraciones, violencia social y política, seguridad y defensa, desarrollo, nuevas tecnologías, inversión, conocimiento, son también problemas del MERCOSUR y Latinoamérica en general, que deben ser abordados por gobiernos sensibles y responsables ante los nuevos desafíos

El nuevo gobierno argentino que integramos en una coalición política amplia de unidad nacional frente a la crisis –ya largamente descripta en los medios y las calles- tiene el desafío de afrontar exitosamente la crisis social del hambre y la exclusión para ganar en democracia y ayudar a estabilizar la región. Revalorizar el MERCOSUR, CELAC, UNASUR y otros organismos supranacionales son tareas esenciales. La integración energética, logística –respetando las soberanías- financiera y productiva nuevamente son necesidades de un país que se pretende soberano, como el nuestro, que eligió ese camino. Defender los recursos naturales es un principio que se reitera en discursos de academias y foros pero que se efectiviza con democracias vigorosas y participativas en tránsito de mayor ejercicio soberano de los Estados frente al todopoderoso libremercado digitado por la voracidad financiera.

Defender los mares y volver a plantear nuestros derechos sobre Malvinas, aguas circundantes, islas del Atlántico Sur y Antártida será seguramente prioridad en una nueva Argentina.

El PARLASUR revalorizado puede ser bajo la presidencia de Argentina en el período 2020 un ámbito de acuerdos y consensos para nuevos equilibrios institucionales, que como parlamento exprese la más amplia diversidad posible de actores de la compleja sociedad latinoamericana, para refutar el pensamiento único neoliberal y los lineamientos unilaterales, ejecutando acuerdos para un nuevo ciclo de objetivos pactados no solo por los gobiernos, sino por las sociedades que como está visto, están rompiendo el consenso de Washington de achicamiento de los gastos públicos, ajustes, liberalizaciones de las tasas de interés, tipos de cambio, mercados, privatizaciones y desregulaciones. Hay una sociedad mercosureña y sudamericana bullente: urbana, campesina, indígena, trabajadora, comerciante y empresaria, revalorizadora de la mujer, que necesita expresarse.

El PARLASUR fue callado y puesto al borde de su inexistencia por quienes trabajaron para fragmentar las sociedades y frenar la integración, para endeudarlas y marginarlas. Hay una nueva oportunidad

(*) Por Gastón Harispe – Diputado del Parlasur – Frente de Todos

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